jueves 19 de noviembre de 2009

Pronto, muy pronto...

Podrán pasar por este blog a deleitarse con las rimas más alocadas y desopilantes de la web!!

jueves 23 de abril de 2009

Ramona no es Ramonera


Hará cosa de un año, decidí contratar una mucama para que me ayude con mi pequeñísimo monoambiente. Si, soy un queso y estoy 3 horas para limpiar un inodoro, y dedicaba los sábados enteros a limpiar… Mi semana en vez de tener 5 días, tenía 6 y mi fin de semana, solo 1. “¿De dónde saco una mucama?” pensé, y se me ocurrió preguntarle al encargado de mi edificio si conocía a alguien de confianza como para que venga a trabajar a casa. Me recomendó a su cuñada; la mujer de su hermano y me pasó su número de teléfono. La llamé:

Yo: “Hola, Adriana?”
Adriana: “Si, con quién hablo?”
Yo: “Ah, que tal Adriana, mi nombre es María. No se si Ricardo te comentó que estoy buscando a alguien para que me ayude con la limpieza de mi casa…”
Adriana: “Ahh si, me comentó”.
Yo: “Ah, que bueno! Bueno, contáme, cuánto cobrás la hora?”Adriana: “8 pesos”
Yo en mis pensamientos: “mmm, acá limpia en media hora… no le puedo pagar 4 pesos… Qué hago?”
Yo: “Mmm, bueno, mirá Adriana, el tema es el siguiente, mi casa es muy chiquita. Hagamos lo siguiente, veníte 3 horas y te pago 10 pesos la hora. Yo te dejo cosas para que planches y todo eso, vos vas viendo si la heladera esta muy inmunda, le das una pasadita y todo eso, te parece?
Adriana: “claro, cuando querés que vaya?”
Yo: “Cuando quieras”
Adriana: “bueno, voy mañana a la tarde, yo los sábados no trabajo y a la mañana no tengo quien cuide a mi hija”
Yo: “Ok, le dejo la llave a Ricardo que vive en el departamento de al lado”
Adriana: “Listo, gracias”
Yo: “Gracias Adriana, nos vemos”

Bueno, todo fue muy bien con Adriana, hasta que un día me llamó para decirme que no podía ir más a mi casa pero que había coordinado con Ramona para que ella vaya en su lugar. Ramona es la mujer de Ricardo, que además de eso, es la encargada de uno de los edificios de enfrente y siempre que me crucé con ella, se me rió en la cara y tengo mis sospechas de que su risa se debía a haber escuchado algún que otro ruido a través de la pared. “Todo bien” pensé, “mucho mejor porque teniéndola al lado, no me va a faltar nunca”.

Bueno, pasaron dos meses hasta que me encuentro con la siguiente nota:
“Maria: cuando plancho me paso la hora. Ramo”. No sabía que se hacía llamar “Ramo” y sinceramente si mi nombre fuese Ramona, no me haría llamar “Ramo”. No sé, “Mona” o “Rami” o “Sheena”… que se yo? Pero Ramo es simplemente horrible… la cosa es que no podía descifrar muy bien el mensaje… “me paso una hora planchando”? “me paso la hora planchando”? Ahhh, ya sé: para limpiar el monoambiente le alcanzan justo las 3 horas, si yo quiero que me planche la ropa, debo pagarle más… Ok, nunca más le dejé nada para planchar.

Unos meses después y sin estar demasiado conforme con su limpieza, y eso que hincha pelotas no soy, pero la verdad es que 3 horas son más que suficientes para limpiar un monoambiente cuando tenés cancha. Cuando llegaba a mi casa los martes a la noche, me encontraba con el inodoro lleno de sarro y mi pregunta instantánea era “estuvo limpiando o jugando a la Plei?”. En fin, llegar a mi casa y encontrarla en orden, no tenía precio.

Cuando me fui de vacaciones, hablé con Ricardo para que le avisara a Ramona que vaya a mi casa el martes, que le dejaba la plata donde siempre y que no vuelva por el resto del mes porque no iba a estar y no iba a ensuciar, por ende, no hacía falta que viniera y a él le dí 50 pesos para que me regara las plantas todos los días… preferentemente. Ya estaba todo arreglado y listo para irme!

Cuando volví de mis vacaciones encontré la casa ordenada y a mis plantas súper manija de agua. Me dio bastante por las bolas, pero bueno, es algo que le pedí de favor y los 50 pesos en realidad era para que dejara de ser un favor y el se sintiera en el deber de hacerlo, pero bueno, se ve que hacerse el boludo le sale fantástico.

Llegó el martes por la mañana y estaba feliz de que a la noche iba a volver a mi casa y los platos iban a estar limpios, la cama hecha y el piso barrido. Dejé los 30 pesitos en la heladera y me fui. Cuando volví, la casa estaba igual. Ramona no había pasado por casa y tampoco me había notificado nada. Al otro día a la mañana me cruzo con Ricardo, pero Ricardo se hace el boludo una vez más y no me dice nada de Ramona. Salgo del edificio y la veo a Ramona barriendo la vereda. La saludo desde lejos y ella me contesta el saludo con la misma risita taimada de siempre. Pasaron semanas y Ramona seguía sin venir a casa.

Una noche que volvía con mi novio en auto lo veo a Ricardo en la puerta y los dos coincidimos en que era un buen momento para preguntarle a Ricardo si Ramona tenía intenciones de volver a trabajar en casa o que mierda le estaba pasando a esta hija de puta taimada del orto. Mientras Martín estacionaba el auto, Ricardo empezó a caminar con rumbo, para nosotros, desconocido. “Bueno, otro día le preguntamos” y nos fuimos a los de los chinos de la esquina a comprar víveres. Cuando llegamos al ascensor vimos que se abrió la puerta y del ascensor salía Ricardo con la hermana de Ramona y… una remera mía. Me quedé helada. Nos subimos al ascensor con una chica más que se bajó en el 6to piso. Le digo a Martín “tenía una remera mía puesta”. Él: “quién? La que se bajó en el 6to?, Ricardo? Quién?” “la pendeja cara de puta de la hermana de Ramona!!! Esperá, estas cosas no me gustan nada. No es nada lindo andar acusando a la gente de robar. Pero esa era mi remera. No estoy hablando de una remera negra lisa, estoy hablando de una remera larga con capucha y lunares fucsia, negros y grises… un verdadero espanto, pero mi remera al fin. Te cagaste en mi confianza hija de puta!! Sos mi vecina!! Cuando llegué a mi casa, di vuelta todo… No estaba. Definitivamente esa era mi remera. Más tarde descubrí que me faltaba mi remera de Ramones y la de Mötley Crüe que decía “Buenos Aires” en la parte de atrás… estamos hablando de una mina que me taladra la cabeza con Eros Ramazzotti. La hija de puta me la robó porque se llama Ramona… No se jode con esas cosas. Un Ramonero no hace esas cosas y tiene códigos… Gabba gabba hey!

martes 19 de junio de 2007

Choripan gratis en el 152


Al menos una de cada cinco mujeres que vive en una ciudad como Buenos Aires tuvo la buena o mala suerte de toparse con un exhibicionista. Lamentablemente yo soy una de ellas.

Tenía 18 años y como ya les conté en otra oportunidad, tenía menos pito que una monja de claustro. Un viernes al salir del trabajo, decidí ir a visitar a una amiga y me tomé el 152 en Suipacha y Santa . Tenía un largo viaje hasta Cabildo y Monroe, pero siempre que se tiene música encima, el viaje es mucho más corto y placentero. Me subí y en la parada siguiente logré sentarme en un asiento de los individuales. El colectivo iba cargadito y como es de esperarse, tenía a una persona parada a mi derecha, deseosa de que desocupara el asiento. Yo iba escuchando música y mirando la ventana, totalmente perdida en mi fantástico mundo interior. De repente me empecé a rascar la cabeza del lado izquierdo, y tuve que girar levemente la cabeza hacia la derecha… El pibe que estaba parado junto a mí tenía todo afuera… No, no... TODO AFUERA... Decidió sacar a ventilar su cosa y de paso mostrármela, no sé con que propósitos. Créanme que fue muy fuerte, muy impresionante y muy desagradable. Una esta ahí, con intenciones de llegar a algún lugar y viene alguien que te elige entre el montón para que le veas la poronga. El colectivo ya estaba prácticamente vacío, pero el seguía ahí, paradito al lado mío para que YO le vea la pinga... más claro echále agua. Qué hago? Le pego un grito al chofer “Señor, acá hay un degenerado que me esta mostrando el pene!!!” “Nena, no rompas y agradece que alguien se digna a ofrecértela!!” No, avisarle al chofer no era una opción… Mirarlo a la cara como para que se de cuenta de que tener su pija en la cara no me va ni un poquito? Menos… no podía mirarlo a la cara. Dios, que ganas de llorar que tenía…. Me paré de frente y sin mirarlo le dije “Permiso” y caminé hasta el asiento que esta adelante al lado del chofer. El tipo seguía parado ahí, aireándose la tararira. Me bajé como 8 paradas antes y caminé hasta Cabildo y Monroe tratando de contener las lágrimas. El caballo me descolocó, pero esto me arruinó el fin de semana.

martes 12 de junio de 2007

Pegáme y llamáme Marta

Por que será que todas las mujeres al menos una vez en la vida nos gustó o nos enganchamos con un sátrapa? Bueno, no se si todas, al menos yo si y varias veces… lamentablemente. Acá va una de mis tantas historias…

Me encontraba yo viviendo en Estados Unidos. Hacía ya unos dos o tres meses que estaba ahí y había encontrado un trabajo en el Área de Recursos Humanos de Northwestern Michigan Collage (NMC); algo así como una Universidad donde se cursan carreras terciarias. NMC fue durante seis escasos meses todo para mí; mi casa, mi estudio y mi trabajo. Si hay algo aburrido en la vida es ser administrativo de una Universidad en Traverse City, Michigan, Estados Unidos, El Culo del Mundo. Más aburrido aún es ser “ayudante”, o en argento “che pibe”. Cuando trabajás en Recursos Humanos de una empresa ves mucha información confidencial, como cuanto gana cada persona y lo más interesante… antecedentes penales de los empleados… je je! Mi trabajo básicamente consistía en hacer lo que a todo el mundo le da paja hacer: sacar fotocopias, archivar, y mi preferido…triturar los documentos confidenciales que ya no iban a utilizar. Muchas de las personas que trabajaban ahí eran estudiantes como yo, y cuando me tocaba archivar o triturar documentos, aprovechaba y echaba un vistacito como para condimentar la tarde con… chismes que no le interesan a nadie pero bueno, me entretenía como podía y de paso me enteraba que fulano que parecía de 34 tenía apenas 18 añitos y que sultana era considerada discapacitada porque pesaba 140 kilos.

Un día todo el staff de Recursos Humanos se fue a una reunión y me dejaron al cuidado del boliche. Estaba sola en la oficina atendiendo teléfonos, archivando documentos y deseando estar en cualquier lugar menos ahí. Dios que embole… En eso entra alguien a la oficina; miro y era un Adonis. Hermoso, perfecto, alto, pelo marrón, ojos azules, 1, 85cm… BE-LLO! Ah, y con una alianza del tamaño de mi culo, típico. “Hola, en que te puedo ayudar?” dije pensando “sacame toda la ropa y haceme tuya entre las carpetas colgantes”. “Si, vengo a dejar este formulario para Lorie” contestó. “Bueno, cuando vuelva de la reunión se lo entrego” y se fue. Instantáneamente mire el formulario, me fije el nombre que ahora no me lo acuerdo… Archivo inmediatamente, quiero saber edad, como se llama la retrasada de la mujer, si tiene hijos, etc… Lo primero que vi en su archivo fueron sus antecedentes penales… Ah, tenes antecedentes… que loco, seguro manejaste un poco ebrio como el resto de todo el archivo…mmm que??? Queeeeeeeeeee?? Delito: Violencia Doméstica. Ya no me resultaba tan bello...

jueves 7 de junio de 2007

No te metas ni conmigo ni con mi campera de cuero...


Nunca sintieron que se enternecieron al pedo? A mi me pasa muy a menudo… Como por ejemplo esta mañana cuando estaba sentada en la estación Juan B. Justo esperando que llegara el tren que me acerca a mi lugar de trabajo. Estaba muy cagada de frío esperando el tren, lamentándome no haberme puesto medias. Escuchando musiquita y jugaba al bowling en mi celular. Si, re pilas, 9 de la mañana. En eso se me acerca un perrito de la calle y sin dueño y me empieza a oler la mano con el hociquito húmedo. Que lindo… “Hola perito hemosho! Ah shi, que mimosho él, shi shi”. En eso se me sube al regazo… “Noooo, abajo… abajo!! Abajoooo!!!” el muy hijo de puta me empezó gruñir y a morder la manga de mi campera de cuero nueva. “Fuera!” y por dentro pensaba “Pero perro de mierda, llegá a romperme la campera, te empujo a las vías”. La estación estaba llena de gente, y yo tratando de que el perrito no me hiciera mierda la campera. El corazón me empezó a latir muy fuerte. No me soltaba y seguía mordiendo. No solo me moría de vergüenza sino que también, ya me estaba dando miedo de que se pirara más de lo que estaba y que me empezara a morder la jeta. Por suerte alguien que se apiadó de mi, pegó un silbidito y el perro se apartó de mi brazo y el resto de mi cuerpo. Unos minutitos más tarde llegó el tren. Me subí y me senté al lado de un señor que escribía cosas en un block tamaño carta. Yo seguía escuchando mi música y jugando al bowling. En eso veo que el muy hijo de puta se había subido al tren!!! Dios, espero que no me vea…iba y venía a lo largo del vagón. Por suerte seguía sin detectarme. En eso, el señor que tenía sentado a mi lado, se quiso hacer el Brigitte Bardot o que mierdas, pero lo llamó con un chasquido de dedos. El perro de nuevo, al lado mío y recibiendo mimos de mi compañero de asiento. Dios, espero que no me muerda la campera. En eso se le sube en el regazo a él también “abajo!” y no bajaba “abajo!!” y ahí bajo, pero no lo mordió, solo le pego un ladridito y se fue. Volvió a recorrer el vagón. En eso pasa por al lado de nuestro asiento y el señor amante de los perros callejeros le pega un silbidito acompañado de una ráfaga de olor a heces… como para llamar al perro. El perro lo miro con cara de “ni en pedo, ciclotímico!” y siguió de largo… En eso amagó en bajarse en estación Belgrano R, miro la estación y se volvió a meter en el vagón. Mierda, este perro me va a seguir hasta la puerta de Madero. Por suerte se bajó en Colegiales y logré llegar al trabajo con mi cara, mi campera y el resto de mi cuerpo ilesos, pero tarde, como todos los días…

jueves 1 de marzo de 2007

Horses, horses, horses...


Por que será que en el reino animal, sólo unos pocos animales son fáciles de diferenciar en su sexo, sin tener que recurrir a mirar sus partes íntimas? Como hace una persona común y corriente para diferenciar un pájaro de una pájara o un oso de una osa? Como diferenciamos un caballo de una yegua?

Era yo una jovencita de 18 años cuando conseguí mi primer trabajo. Y si, era esclava de una neurótica menopáusica que me mandaba de un lugar a otro, caminando, en colectivo, en tren o en subte... nunca un puto taxi. Era un lunes y me encontraba en Plaza San Martín tratando de cruzar la calle, cuando derrepente me puse a descansar la mirada sobre un hermoso caballo que algún granadero había dejado estacionado ahí al ladito mio. Le miré la cara... Vieron que los caballos tienen cara de buenos hasta el punto tal que pueden llegar a generar mucha ternura en las personas, incluso a derramar alguna que otra lagrimita? Al menos a mi me parten el alma y sobre todo estos pobres caballos que estan en el medio de la ciudad toda sucia y llena de smog a merced de un milico... Estaba conmovida, mirando esa carita de bueno, o buena... que se yo, es un caballo... si, es un caballo!! Ca-ba-llOOOO! Como explicarlo? Se me fue toda la ternura a la mierda, el caballo estaba al palo y la pija del caballo era del tamaño de mi sobrino de 7 años. En fin, crucé la calle con una sensación muy rara, como entre asco e intriga... Qué mierda lo habrá puesto al palo a semejante bestia?